Brillante concierto de Ambrosini y Bouché para culminar el repertorio para chelo y piano de Beethoven en Musigüenza

Ambrosini y Bouché colmaron anoche las mejores expectativas de un público entregado a su música en El Pósito de Sigüenza. Su evidente compenetración musical sobre el escenario, delatora de una amistad y admiración mutua, y su virtuosismo, quedaron patentes interpretando las partituras de un genio, “cuya presencia, gigante, significó un antes y un después en la música”, coincidían chelista y pianista.

Pianista y chelista habían tocado en una anterior edición de Musigüenza las tres primeras sonatas compuestas por el alemán para este dúo de instrumentos.

Los aplausos finales reconocieron la inspiración de los dos intérpretes, haciéndolos salir hasta en tres ocasiones a recibir su reconocimiento. El programa incluyó las tres sonatas para piano y chelo que los músicos no habían interpretado aún en Musigüenza. Según Bouché, las tres, op. 69 y op. 102 (sub-opus 1 y 2) “forman parte de las obras más grandes del catálogo del compositor”.

Chelista y pianista eligieron interpretar antes la op. 102 (sub-opus 1 y 2), pertenecientes al último periodo de Beethoven, el conocido como tardío (1815 hasta su fallecimiento) “más íntimo y creativo, compuestas cuando el autor se refugia en sí mismo”, explicaba ayer Ambrosini. El genio de Bonn compuso ambas partituras en el año 1815, y se les dedicó a la Condesa Anna Marie Erdödy, aristócrata húngara, que fue una de sus más queridas confidentes.

Según el pianista, en estas composiciones, Beethoven “es rompedor con la forma”, y están inspiradas “por el mismo código sentimental que sus últimas obras para piano sólo”, de las que es profundo admirador.  “El segundo movimiento de la op 102, sub op2, sólo es comparable, en mi opinión, con los adagios de la op. 106 y de op. 112, para piano sólo”. Plenos de sensibilidad compartida, Bouché y Ambrosini entusiasmaron al público ya en la primera parte del concierto.

Tras un breve descanso, atacaron la op. 69, una producción correspondiente al periodo medio (1803-1814), de Beethoven, cuando compuso la ‘Appassionata’ (1806),   la Sinfonía nº3, la ‘Heroica’ (1803), de la Sinfonía nº5 (1803-1808), o la sonata para violín y piano que dedicó al violinista francés Kreutzer (1803). “Tiene la misma musicalidad de todas estas obras titánicas”, valoraba Ambrosini, para añadir además que esta sonata para piano y chelo tiene “una estructura formal académica y sólida”, cuya interpretación exige un grado de concentración máximo.

Sobre si las tres composiciones, la op. 69 y la op. 102 (sub-opus 01 y 02)  tienen algo en común, ambos opinaron que “Beethoven es siempre Beethoven y eso es mucho decir”, lo que les llevó a afirmar también que en sólo diez años,  se produjo una evolución tremenda de los instrumentos, sobre todo del piano, en la que Beethoven tuvo mucho que ver. “Fue él quien forzó a los constructores a lograr sonoridades orquestales en el piano”, señalaba Ambrosini.

Así, los lutieres de la época desarrollaron nuevas técnicas, nuevas cajas de resonancia para darle a alemán los sonidos que imaginaba en su mente. “Fue un genio, que lo cambió todo. Siempre cuento una anécdota del mundo musical, no sé bien si es cierta o no. En todo caso, es esclarecedora. En el funeral de Beethoven, que tuvo lugar en Viena, el 29 de marzo de 1827, al que acudieron más de 20.000 personas, alguien preguntó qué hacía allí tanta gente. Una señora le respondió que había muerto el que inventó la música”, contaba ayer Ambrosini, mostrando así una admiración por el compositor alemán que en su caso  es una cuestión de carácter. “Me encanta Beethoven porque va con mi manera de ser y de tocar. Para mí, es un referente, no solo en mi carrera profesional, sino en la vida”.

Sobre el dúo, Bouché opinó que “a Brenno y a mí nos une una profunda amistad desde hace muchos años, y también, desde el primer momento, la pasión por Beethoven. De ahí la ilusión compartida que teníamos en este concierto, puesto que además, tocar con él, es una gozada”. Por su parte, en este sentido, el pianista veneciano opinó que  “tocar música de cámara con otros instrumentistas es algo más hondo, más profundo, que hacer un bolo. En mi opinión, implica que tiene que haber afinidad personal”. El concierto lo presentó la presidenta de Bell´Arte Europa, Bernadetta Raatz, que invitó al público a acudir al resto de los conciertos del Festival Musigüenza.

El festival Musigüenza lo organiza la Asociación Bell´Arte Europa y cuenta con el patrocinio del Ayuntamiento de Sigüenza. Entre el numeroso público asistente se contaron el alcalde de Sigüenza, José Manuel Latre, y la concejala de Cultura, Sonsoles Arcones.

 

Próximos conciertos

Sábado, 18 de Noviembre: CONCIERTO EXTRAORDINARIO Rustam Shaykhutdinov – piano

Sábado, 25 de Noviembre: XII FESTIVAL “MUSIGÜENZA” Javier Recio – barítono, Laurence Verna – piano

Viernes, 8 de Diciembre: CONCIERTO DE NAVIDAD Karolina Michalska – violín, Jorge Rentería – trompa natural, Bernadetta Raatz – piano

Guardar

Deja un comentario

 

Uso de cookies

Las cookies de este sitio se usan para personalizar el contenido y los anuncios, para ofrecer funciones de medios sociales y para analizar el tráfico. Además, compartimos información sobre el uso que haga del sitio web con nuestros partners de medios sociales, de publicidad y de análisis web. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.Cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies