Matta Rouch acercó la música de los Pirineos a la ciudad de Sigüenza

  • Robert Matta y Pierre Rouch, repasaron en el cuarto concierto del Segontia Folk, en este caso en el Auditorio de El Pósito, el folklore a ambos lados de la frontera hispano francesa de los Pirineos, acompañados magistralmente en la percusión por el aragonés Jonás Gimeno.

IMG_6995El III Segontia Folk se ha extendido este año, como era su pretensión inicial, desde el Auditorio de El Pósito a otros ocales de la ciudad, convocando tres de sus seis conciertos en el bar Las Travesañas, en la Cafetería El Atrio y en el Edificio de El Torreón. “La idea es que la música tradicional permee la ciudad en un festival amplio, que le dé una mayor relevancia turística a las tradiciones de San Vicente”, dice Raúl Sales, representante de la Asociación de Empresarios de Sigüenza que organiza el Segontia Folk, con la colaboración, entre otros patrocinadores, del Ayuntamiento de Sigüenza.

El primer concierto tenía lugar en la tarde del viernes, en El Atrio. Alba Gutiérrez, folklorista cántabra, fue la encargada de abrir el festival con un recital mágico del que organizadores, anfitrión y la propia Alba salieron muy satisfechos. La santanderina continuaba en la mañana del sábado su participación en el festival de la mano de su faceta didáctica –es profesora de música- en un taller de rabel, instrumento típico de su tierra, donde enseñó a diez personas cómo construirlo.

Juanma Sáez, arreglista y trompetista de Gaiteros de Elciego & Friends (Alava) que tocaron ayer en el Edificio de El Torreón a las 13:00 horas una sesión de vermú, ha pasado el fin de semana en Sigüenza, ciudad a la que le unen estrechos vínculos de amistad. Poco antes del concierto de Matta Rouch, Sáez sintetizaba en unas pocas palabras la idea de música que conduce a la formación de la que es miembro. “Los gaiteros de Elciego eran originariamente dos hermanos, a los que acompañaba un tambor. Yo los conocí hace treinta años. Conmovido por su destreza en el manejo de la gaita navarra, que entraña una gran dificultad, empezamos a hacer música juntos. La formación se extendió incorporando metales a las gaitas: tres trombones, dos trompetas y más percusión; de todo aquello quedó el grupo con el que tocamos ahora, que siempre es muy abierto, de ahí el &friends”, decía el músico.

Los Gaiteros de Elciego hacen música folk de la rioja alavesa, “pero también arreglos de melodías que conocemos todos y composiciones propias”. Ahora ultiman la grabación de un disco junto con la Orquesta de Euskadi que se va a presentar próximamente, “probablemente con motivo de la celebración del Día del Gaitero en Laguardia (Alava)”. Como en cada ocasión que se acerca a la ciudad del Doncel, Sáez se sintió “como en casa” en Sigüenza. Sobre el hecho de que haya actividad musical en el invierno, el trompetista decía que “en enero también se toca la gaita, con buen frío y buenas zamarras”.

Fernando Iñiguez, presentador del programa sobre música Folk “Tarataña” de Radio 3, se encargó de prologar el concierto de Matta Rouch. “La música folk no es una música minoritaria, sino minorizada, que pone de manifiesto la gran riqueza de nuestros cantes y bailes”, dijo.

Matta-Rouch, Robert Matta (fundador de Trencavel) y Pierre Rouch (músico en Gadalzen, Mosaïca o Nadau), es la unión de dos músicos en el común interés de recuperar la melodía casi olvidada por la tradición francesa. El año pasado publicaron su segundo trabajo “Pirineus” y se interesaron por tocar y rescatar sones e instrumentos de “ambos lados de los Pirineos, como gaitas, oboes, acordeones, cornamusas, tambores de cuerda y otras percusiones o flautas, que son las que incluimos en nuestro espectáculo”, decía el sábado Matta. Lo hicieron acompañados por el gran percusionista aragonés que es Jonás Gimeno (músico en Zaraval, Pasatrés o Revelhet).

El concierto fue un viaje musical a ambos lados de la frontera hispano francesa, que musicalmente no es tal. El periplo comenzó en las Landas atlánticas francesas acabó en el pirineo catalán, pasando por el País Vasco, Bearn, Aragón, Andorra, el Ariège o la Val d’Arán. Los músicos desplegaron sobre el escenario una asombrosa variedad de instrumentos que interpretaron con casi la misma variedad de lenguas, puesto que cantaron en vasco, catalán, occitano o castellano.

“La música a ambos lados de los pirineos es similar. Cuando escuchas la de un lado y la del otro, te das cuenta que la cultura es simétrica”, declaraba ayer un entusiasta Robert Matta. Sobre el espíritu que alimenta la música de las gaitas, el francés afirmó que se pierde en la noche de los tiempos. “Ha llegado hasta nosotros básicamente de la misma manera que se tocaba en el pasado. Cuando soplamos la gaita es como si los viejos hombres lo estuvieran haciendo, porque básicamente, nada ha cambiado, se toca por instinto” La mitad de su repertorio son melodías antiguas , y la otra mitad temas compuestos por ellos.

 

Deja un comentario

 

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Las cookies de este sitio se usan para personalizar el contenido y los anuncios, para ofrecer funciones de medios sociales y para analizar el tráfico. Además, compartimos información sobre el uso que haga del sitio web con nuestros partners de medios sociales, de publicidad y de análisis web. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.Cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies