Mil personas siguen los siete actos del Tenorio por los más bellos rincones de Sigüenza

  • La Asociación Gentes de Guadalajara representó la obra en las calles de la ciudad del doncel con gran éxito de público y en una velada mágica, para la que desplazó a Sigüenza 33 actores y 22 bailarines.

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La magia del teatro y la magia de las calles de Sigüenza se unieron ayer en una velada inolvidable a la que se sumó el buen tiempo, ofreciendo una tarde otoñal doncelina con unos inusuales 24 grados en el comienzo de la función. A partir de las 18:00 horas el sonido de los tambores llamaba al público a tomar sus posiciones en la función itinerante del Tenorio de Zorrilla, que representaron los actores de la Asociación Gentes de Guadalajara. Muchos fueron quienes los siguieron, camino del patio de armas del Parador, que se iba a convertir, a partir de las 19:00 horas, en la Hostería del Laurel.

En torno a un millar de personas seguían en el Parador los dos primeros, actos. Preludiado por los dulzaineros de Sigüenza, fue el poeta guadalajareño José Antonio Suárez de Puga el encargado de, como después sucedía en cada uno de los escenarios, presentarle a la audiencia el castillo Parador. En el resto de las escenas, fue José María Sáez Malo el encargado de introducir el lugar correspondiente al público, sobre textos escritos por él mismo, con el apoyo de la cronista oficial de Sigüenza, Pilar Martínez Taboada en materia histórica. A continuación comenzaban las bravatas de don Juan Tenorio en la taberna. La escalera del salón de Doña Blanca se convirtió después en la Casa de doña Ana Pantoja.

Conducido por los tamborileros, el público se trasladaba a la Iglesia de Santiago. El presbiterio, iluminado por cientos de velas, se convertía en la Celda de Doña Inés. El monumento estaba abarrotado de público para presenciar la escena. Protección Civil de Sigüenza, que acompañó la obra itinerante en todo momento, se encargó de dirigir el discurrir de los espectadores de manera que no se produjeran aglomeraciones y de asegurar la fluidez del evento.

La cercana Plazuela de la Cárcel se transformó en la Quinta de Don Juan. Allí, en la puerta del Gurugú de la Plazuela, Don Juan y Doña Inés se dedicaban algunos de los versos más conocidos de la literatura española. Después de caer rendidos por el amor, la tragedia se consumó en el Atrio de la Catedral, o el Panteón de la familia de los Tenorio. El trabajo de iluminación sobre la piedra arenisca del edificio consiguió una ambientación espectral, que luego remató el magnífico trabajo de los actores. La Plaza Mayor, transformada en el Aposento de Don Juan, insinuó el último duelo del Tenorio, antes de pasar a mejor vida, y terminar de nuevo en el Atrio.

La directora de la función, Abigail Tomey, soltaba a su término toda la tensión acumulada de la mano de los aplausos del público. “Para nosotros ha sido muy emocionante representar el Tenorio en Sigüenza. El público guarda siempre el respeto, a pesar de los inconvenientes con los que nos podemos encontrar durante la representación, y valora mucho el esfuerzo que nota que hacemos. Espero que la gente que ha venido hoy a vernos se haya llevado un poco de calor en el alma, que es lo que trata el arte en general”, decía.

Sobre la magnífica escenografía que le ha aportó la ciudad a la representación, la directora manifestaba que “esa es nuestra filosofía, la función se pone al servicio de los espacios, y no al revés”. Sobre la puesta en escena, declaraba que “ha sido muy limpia, no quería excesivo atrezo, ni que los muebles enturbiaran el espacio, precisamente para ponerlo en valor”.

El equipo de luz y sonido ya había montado los escenarios el viernes por la noche. En la mañana del sábado, los 33 actores y 22 bailarines hacían su ensayo general, que luego convirtieron en una representación sobresaliente. Elena Madariaga, que hacía el papel de Doña Inés, valoraba mucho la inspiración adicional de los escenarios seguntinos. “Nos hemos sentido muy cómodos”, decía.

En este mismo sentido, Jorge Juan Bermejo, o Don Juan Tenorio, afirmaba que “la ciudad está hecha para hacer esta función, que hemos disfrutado de principio a fin”. El actor estuvo magnífico en su papel, tanto en el Parador como en el Convento, siendo después relevado por un segundo actor.

La Asociación Gentes de Guadalajara lleva ensayando la obra desde septiembre, cuyos papeles van rotando. “Es muy bonito que el público esté a tu lado. Durante los traslados de escenas, los espectadores valoran tu trabajo y te hacen recomendaciones y dan su opinión, y los te piden jugar con la espada. Me gusta mucho hacer teatro en las calles y comprobar de una manera tan cercana la reacción del público en una obra que habla de amor y amistad, temas universales e inmortales”, decía Bermejo.

Acompañando a los seguntinos y siguiendo la representación del Tenorio estuvo el alcalde de Sigüenza, José Manuel Latre, además de otros miembros de la corporación municipal, y la presidenta de la Diputación, Ana Guarinos. La institución provincial ha sido una de las entidades patrocinadoras, junto con Font Vella y el propio Ayuntamiento.

 

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