NOTICIAS DIOCESANAS Boletín nº 259 (31.mar.2015)

diocesisTres nuevas Conferencias de San Vicente de Paúl en la diócesis

En las últimas semanas se han constituidos tres nuevas Conferencias de San Vicente de Paúl en la diócesis. Como es sabido, las Conferencias de San Vicente de Paúl promovidas desde el siglo XIX por el beato Federico Ozanam, tienen como carisma principal el ejercicio y servicio de la caridad.

Las tres nuevas Conferencias de San Vicente de Paúl en la diócesis son la de Nuestra Señora de la Antigua de Guadalajara, la de Santa Águeda de Galápagos y la de Santa Cecilia de Almoguera.

 

Sesión constituyente del nuevo Colegio de Consultores y elección del secretario

El lunes 16 de marzo quedó constituido el nuevo Colegio de Consultores de la diócesis. Realizará su servicio durante el quinquenio 2015-2020. El Colegio de Consultores es uno de los principales organismos de consulta de cada diócesis. Está integrado, según el Código de Derecho Canónico, por su máximo de doce sacerdotes, nombrados por el obispo de entre los miembros del Consejo Presbiteral. Preside el Colegio el obispo.

El 1 de enero de 2015 monseñor Atilano Rodríguez Martínez nombró miembros de este organismo a los vicarios de la diócesis (Agustín Bugeda, Braulio Carlés, Eduardo García Parrilla, Jesús Molina y Ángel Moreno); a los presidentes del cabildo catedralicio (Marciano Somolinos) y de la CONFER (Juan José Gasanz), al rector del seminario (José Benito Sánchez), al secretario-canciller del Obispado (Juan José Calleja) y a los también sacerdotes diocesanos Julián García, Ángel Luis Toledano y Pedro Moreno. Este último fue elegido secretario del Colegio, cargo que va ha ocupado en otros quinquenios.

 

Libro de Ángel Moreno, de Buenafuente sobre santa Teresa de Jesús

La Editorial CCS, de los Salesianos, acaba de publicar un nuevo libro del sacerdote de nuestra diócesis Ángel Moreno Sancho, cura de Buenafuente del Sistal y vicario episcopal para la Vida Consagrada. “Orar con santa Teresa de Jesús. A la luz de la imagen de Cristo” es su título. Ángel Moreno, que es, además, el delegado episcopal en nuestra diócesis para el Año Jubilar Teresiano, realizó su tesis doctoral en Teología Espiritual precisamente sobre este tema.

 

Las Marchas a Barbatona preparan la celebración de su cincuentenario

         Al cumplir cincuenta años, el obispo diocesano, mons. Rodríguez Martínez, constituyó una comisión que se encargara de preparar la celebración de las bodas de oro de la Marcha a Barbatona. Este equipo está presidido por el vicario general y forman parte de él los abades y rectores del Santuario de la Virgen de la Salud, un miembro de dicha Cofradía y un representante de las Delegaciones de Piedad Popular, Pastoral Familiar, Nueva Evangelización, Pastoral Vocacional, Juventud y Apostolado Seglar.

Objetivo y fruto de las primeras reuniones de esta comisión ha sido confeccionar un calendario de actos que den realce a la edición de este año a tener el 10 de mayo. Por ello se ha establecido hacer de la víspera, sábado 9, “un día festivo y de comunión en Sigüenza” poniendo también acento en el espíritu de misión. A lo largo del mes de marzo se han ido cerrando puntos del programa, a cerrar en breve, para que la jornada del sábado sea de preparación y evangelización y la del domingo resulte una gran celebración diocesana.

Como Marcha de excepcional conmemoración, estará presidida por el nuncio del Vaticano en España, mons. Renzo Fratini, a quien acompañarán don Atilano y el arzobispo de Sevilla, mons. Juan José Asenjo.

 

Nota del Departamento de Pastoral Obrera sobre la IX Jornada de Pastoral Obrera

         A finales de febrero, concretamente el sábado 28, la Pastoral Obrera diocesana tuvo la jornada anual, que en este caso llegaba al décimo año de funcionamiento de este departamento dentro de la Delegación de Apostolado Seglar. Por ello, el encuentro discurrió según un clima excepcional. Y como consecuencia de ello, el equipo responsable ha sacado una nota en que resume la jornada y los principales puntos y llamadas de atención que se trataron en la ponencia, en los grupos de trabajo y en las propuestas que en la clausura ofreció el obispo, mons. Atilano Rodríguez.

 

RESUMEN DE LA IX JORNADA DE PASTORAL OBRERA

El pasado 28 de Febrero celebramos en la parroquia de San Antonio de Padua la IX Jornada diocesana de Pastoral Obrera, bajo el título: “Dignidad y esperanza en el mundo del trabajo”.

Comenzamos la jornada con una oración y luego tuvimos dos comunicaciones: una sobre la Pastoral Obrera en la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara hablando sobre los 10 años que llevamos recorridos y otra de la Delegación de Pastoral Obrera de la Diócesis de Burgos donde mediante un vídeo nos mostraban el trabajo que vienen realizando y sus diversas actividades.

Tras un breve descanso escuchamos la ponencia: “La Pastoral Obrera de toda la Iglesia. A los 20 años: Balance y perspectivas” a cargo de Fernando-Carlos Díaz Abajo, director del Departamento de Pastoral Obrera de la CEE). Nos habló de la nueva situación que estamos viviendo, del cambio del modelo social y la nueva situación del trabajo humano. Vivimos todo desde la clave individualista, de competición, donde todo es elegible, prescindible…pero como estamos creados por Dios que es comunión estamos llamados a la comunión. Nos expuso como la economía actual no responde a las necesidades humanas y en la sociedad actual el consumismo nos hace sentirnos integrados, esta función integradora antes la realizaba el trabajo. Como vivimos como normales situaciones que en ningún caso se podrían aceptar como normales, vivimos la “globalización de la indiferencia”. Nos transmitió la necesidad de una nueva comprensión de la evangelización y una nueva comprensión de nuestro ser Iglesia, de una Pastoral Obrera encarnada, de escucha, compasiva, portadora de misericordia, transformadora y profética. Y nos animó a ser suscitadores de esperanza, en medio de esta nueva situación.

Por la tarde, tuvimos un diálogo abierto contestando a las preguntas que nos había planteado el ponente:

1ª – ¿Cómo afecta toda esta nueva configuración del trabajo humano a las personas? ¿Qué consecuencias tiene para las familias? Miremos la vida de los parados, de los trabajadores precarios, de los empobrecidos.

La persona no llega a realizarse en su trabajo como hijo de Dios por: rotación de compañeros en la misma empresa, rotación del trabajador por varias empresas y actividades diferentes. Se ha pasado del trabajo vocacional que duraba una vida laboral al trabajo mercenario para sobrevivir (contando que se tenga, claro).

– En aquellas personas, y por tanto en aquellas familias, que su identidad social está basada en el consumo (gastar y comprar) se quiebran al no poder mantener el tren de vida ante el desempleo y la precariedad laboral. Otras, donde el ejemplo generacional de la solidaridad transmitido por los abuelos ha corregido errores en los hábitos de consumo de sus miembros, no sólo ha conexionado física (viven todos juntos en casa del abuelo) sino espiritualmente, incrementándose su solidaridad con personas ajenas a su círculo.

– En demasiadas ocasiones se mira al parado, al que duerme en la calle como responsable de su situación y no como víctima de una economía que fomenta la competencia de exclusión, el individualismo y la ceguera social (las víctimas, vecinos y familiares muchas veces, son invisibles para la mayoría de nosotros).

2ª – Si nos acercamos a las víctimas y escuchamos, ¿qué piden y necesitan hoy de nuestra Iglesia, de nosotros, como Iglesia? ¿Cómo tendríamos que estar presentes hoy junto a ellos?

3ª – ¿Qué tenemos que hacer? ¿Qué podemos hacer? En concreto, en nuestra comunidades, en nuestra diócesis, ¿Qué pasos podemos ir dando?

– Promover en las parroquias espacios abiertos donde se puedan reunir para: desahogarse, reflexionar, elaborar alternativas laborales y actuar.

– Concienciar al clero, seminaristas, religiosos y laicos que el conocimiento de la Doctrina Social de la Iglesia y más concretamente la Pastoral Obrera de Toda la Iglesia es indispensable para la creación de estructuras económicas y laborales afines a Dios.

– Plasmar con gestos públicos y proféticos las injusticias (círculo del Silencio, desahucios, regulaciones laborales, deslocalizaciones de empresas,…)

– Seguir invitando a que los diferentes movimientos integrados en Apostolado Seglar se impliquen en una Pastoral que afecta a todos (todos somos obreros) dejando de lado prejuicios religiosos, políticos y sociales.

Tras esta puesta en común, Don Atilano señaló unas orientaciones:

Nos invitaba a mantener lo que tenemos, a continuar y a revisar, para ver si responde a lo que queremos. Nos decía que en Evangelii Gaudium: el tema social está muy marcado, pero también el de la alegría del Evangelio. Nos invitaba a cuidar la oración, para no perder la perspectiva, cuidar la espiritualidad y darnos cuenta del momento que vivimos: hemos pasado de una Iglesia de cristiandad a una Iglesia misionera.

También nos expuso que en Evangelii Gaudium dice que a los pobres y excluidos, lo primero es darles de comer y lo segundo, buscar nuevas estructuras de tipo económico-social, para que vuelvan a ser incluidos en la sociedad y que otros no caigan en esta exclusión (desde el compartir con el que tiene menos, planteamiento cooperativo, precio justo de las cosas).

Don Atilano nos recordó la pérdida del sentido de Dios y la pérdida de planteamientos éticos: la persona no cuenta, y cuenta solo para utilizarla en una determinada actividad. Nos decía que estos criterios éticos han de marcarse desde el respeto a los Derechos Humanos, desde el respeto a la persona y que si faltan esos valores donde tienen que estar sustentados los principios de la sociedad, podemos salir de la crisis pero volveremos a caer.

También nos indicó que hay que ir por pasos, llegar donde es posible, ir con paciencia, valorar lo que estamos haciendo, y que el estar coordinados es importante, porque nos ayuda a conocernos y dar apoyo en determinadas acciones, teniendo en cuenta la comunión.

Nos indicaba la necesidad de volver a ser pueblo, para llegar a ser Pueblo de Dios, según Evangelii Gaudium, “gusto espiritual de ser pueblo”. Nos invitaba a ser pueblo con el pueblo, acercarnos a nuestros vecinos, no quedarnos en ser “gueto”, no quedarnos en la especialización aislada y llegar a todos, sabiendo que la realidad ha cambiado, revisarnos y no anclarnos en el pasado. Y nos animaba a continuar con la invitación y a hacer alguna actividad unidos todos: Apostolado Seglar, Vicaría social, etc.

Para finalizar la Jornada tuvimos una oración donde le pedíamos al Padre valentía, humildad e imaginación para continuar la tarea de llevar la alegría del Evangelio al mundo del trabajo.

 

Carta semanal del obispo de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara

 

RESUCITÓ EL SEÑOR

Las santas mujeres y los discípulos de Jesucristo nos han legado el incomparable testimonio de su resurrección de entre los muertos. El gran mensaje de estos testigos, transformados interiormente por la alegría del encuentro con el Maestro, se concreta en la confesión de la victoria de Jesús Nazareno sobre el pecado y la muerte. Resucitado de entre los muertos, vive para siempre y, por tanto, quienes somos miembros de su Cuerpo podemos participar de su alegría, de su paz y de la victoria sobre sus enemigos.

Con la resurrección de Jesucristo, el primero de todos, se hace verdad la afirmación de que el amor es más fuerte que la muerte. El Padre ha escuchado las súplicas de su Hijo primogénito, resucitándolo de entre los muertos. No era posible que permaneciese para siempre en la muerte quien le había entregado su vida por amor a Él y a los hombres.

Como miembros del Cuerpo de Cristo, su resurrección y su victoria sobre el pecado y la muerte nos alcanza también a nosotros. Por lo tanto, hay motivos fundados para la alegría, la esperanza y la celebración, ya que hemos sido convocados por pura gracia a formar parte activa de la comunidad del Resucitado, del Viviente. Dios, que nos precede en el amor, nos acompaña también en cada instante de la vida por la acción fecunda del Espíritu Santo para llevarnos un día a participar de su gloria por toda la eternidad.

Quienes tenemos la dicha de experimentar la presencia del Resucitado en nuestras vidas no podemos dejarnos vencer por la tristeza y el desánimo. El encuentro con Cristo, Evangelio de Dios para el hombre de todos los tiempos, tiene que llenar de gozo el quehacer de cada día y las relaciones con nuestros semejantes, ayudándonos a ser testigos más auténticos del amor y de la misericordia de Dios. Ya no podemos vivir bajo la esclavitud del pecado, puesto que hemos sido engendrados como hombres nuevos en el bautismo. Renovados en justicia y santidad por el Espíritu Santo, hemos de abandonar lo viejo y lo caduco para vivir en la libertad de los hijos de Dios.

Esta gran noticia de la resurrección de Jesucristo, tampoco podemos guardarla únicamente para nosotros. Con profunda alegría y convicción, como las mujeres y los primeros discípulos del Señor, hemos de comunicarla, decirla y testimoniarla a los hermanos, porque su resurrección es para todos. Por lo tanto, superando los miedos, la pasividad espiritual y los cansancios, quienes hemos tenido la dicha de encontrarnos con el Resucitado hemos de actuar siempre con la audacia y la convicción del discípulo misionero, conducidos por el Espíritu, que nos precede y acompaña siempre.

Desde la comunión con Cristo resucitado, salgamos sin miedo al encuentro de quienes viven en “las periferias humanas”. No nos quedemos en el lamento y en la queja permanente, pensando sólo en las dificultades. Si confesamos a Jesucristo como Dios y hombre, sabemos que Él tiene el poder de cambiar nuestro corazón y el de nuestros hermanos. Él puede renovar nuestra capacidad de amar, ayudándonos a mostrar la alegría del Evangelio y la certeza de la resurrección a todos los hombres.

Ahora bien, para permanecer en la comunión con el Resucitado y para ser testigos convincentes de su resurrección, necesitamos recorrer el camino de la interioridad y de la profundidad, el camino de la reflexión y del recogimiento. Sólo así podremos escuchar la voz del Señor y experimentar su salvación. San Agustín señala en este sentido: “No quieras ir fuera de ti mismo, es en el interior donde habita la verdad”.

Con mi sincero afecto y bendición, feliz Pascua de la resurrección del Señor.

Atilano Rodríguez, obispo de Sigüenza-Guadalajara

 

 

 

 

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